En primer lugar debemos tener en cuenta que ya existen una sería de medidas estatales para combatir esta problemática. En los siguientes dos videos podemos ver la existencia de una casa de justicia móvil, servicio de la alcaldía local de Bosa que tiene como propósitos ayudar a víctimas o prevenir el maltrato familiar mediante talleres, asesoramiento de dificultades o para prevención, acompañamiento psicológico a víctimas y recibir denuncias. En el segundo video vemos un caso de negligencia de la comisaria de familia ante una denuncia realizada por un vecino quien percató un posible caso de violencia intrafamiliar. La policía no acto a tiempo, se produjo una masacre que pudo haberse evitado.
Por otra parte tenemos organizaciones y encuentros internacionales que reivindican la lucha para erradica, prevenir, atender y erradicar la violencia intrafamiliar. Entre estas instancias internacionales encontramos:
- La convención por la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer (1979).
- Conferencia mundial de los derechos humanos (Viena, 1993)
- Conferencia internacional sobre población y desarrollo (El Cairo, 1994)
- Convención internacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Belém do Pará, 1994).
- La IV conferencia mundial sobre la mujer (Meijing, 1995)
- La 49 asamblea mundial de la salud (1996)
Uno de los primeros aspectos que podemos ver es que la bandera de la lucha contra el maltrato intrafamiliar ha sido llevado en no pocas ocasiones por las mujeres, algo comprensible teniendo en cuenta que su condición vulnerable la hace con frecuencia la víctima de estos escenarios. Nos enfrentamos a la necesidad de hacer una reparación o defensa de la mujer en estos escenarios sin caer en un tratamiento preferencial que conlleve injusticias de otra índole.
Es evidente que mas allá del discurso de la igualdad que podemos encontrar en cualquier acuerdo internacional sobre derechos humanos las mujeres deben ser tratadas con consideraciones debidas a su sexo. Esto por supuesto incluye aspectos como; su honor, su pudor, el embarazo, el parto y otros. Esto y la necesidad histórica de reivindicación ante siglos de discriminación de género han llevado a la existencia de acuerdos nacionales e internacionales para ofrecer un trato diferenciado y favorable hacia la mujer en no menos de una instancia.
El principal acuerdo sobre el derecho humanitario es el acuerdo de ginebra, creado poco después de la segunda guerra mundial, en él se especifican que papel juega la mujer en caso de guerra y como debe ser tratada. Estos acuerdos conceden a la mujer de un tratamiento especial con la que no cuentan los hombres en tiempo de guerra. En otro sentido las mujeres también han accedido a tratamiento preferencial para acceso a empleos, cuotas o beneficios estatales. A esto se conoce como discriminación positiva. Un ejemplo, la comisión europea aprobó en 2012 una directiva que promoviera la inclusión de mujeres en importantes cargos directivos de grandes empresas con el fin de asegurarles una cuota del 40% para el año 2020.
Queda incluso preguntarse si este tipo de medidas no tendrá un efecto puesto al que pretende tener, extendiendo la idea de inferioridad de la mujer en el mercado laboral al ver que esta requiere de beneficios especiales para competir en condiciones de igualdad. Quienes defiendes la discriminación positiva insisten en la necesidad de equilibrar fuerzas tras siglos de discriminación positiva a favor del hombre en tiempos donde este monopolizaba los cargos de poder y hacia leyes a favor de su causa.
Ahora se busca ofrecer alternativas de compensación que no caigan en los extremos de la discriminación positiva y en su lugar respondan a estrategias efectivas para conseguir la prevención del maltrato familiar en cualquiera de sus formas.
Medidas de prevención contra el maltrato intrafamiliar
- un cambio de paradigma en la posición del hombre dentro de la sociedad, la comprensión de que no les corresponde un papel dominante y deben reconocer la igualdad de la mujer al interior de la familia. Se requiere mediante la educación y la realización de talleres cambiar la mentalidad del hombre y volverlo un crítico de la mentalidad machista.
- Mediante encuentros comunitarios de propósito educativo hacer ver los perjuicios sociales que genera el maltrato y la violencia a nivel intrafamiliar.
- Mediante campañas sociales lograr que el público masculino comprenda y acepte los principios de la democracia, el papel que esta juega en la sociedad y la familia, de forma que se entienda el papel igualitario del hombre y la mujer en el hogar. Se trata entonces de usar el aceptado valor de la democracia como mecanismo para introducir la aceptación de valores igualitarios a nivel de género. Se puede comprender y enseñar la analogías que existen entre el trato diferencia a favor del hombre y el trato diferenciado a favor de las élites sociales como sucedía antes de la implantación de la democracia como sistema de gobierno.
- Crear centro de apoyo entre mujeres que ayuda a respaldar y apoyar a esta ante casos de maltrato intrafamiliar, de forma que los casos sean denunciados y las denuncias se hagan a tiempo.
- Crear grupos de hombres que promuevan el respeto en familia y denuncien casos de maltrato intrafamiliar, de forma que con el ejemplo se cambie el paradigma donde se relaciona la masculinidad con la mentalidad machista y de a poco se entienda que la discriminación y la violencia son nocivas y repudiables socialmente.
- Impartir cursos, seminarios y talleres dirigidos a la familia con el fin de educar en comportamiento, respeto, diálogo y tolerancia, para alcanzar la paz al interior de la familia.
- Mediante talleres y campañas enseñar a las mujeres sus derechos y los mecanismos estatales que existen para denunciar estos casos, reconocer y comprender como repudiables los hechos que atentan contra su integridad. Incluir la enseñanza en legislación sobre violencia intrafamiliar en la educación escolar para que las nuevas generaciones cambien su paradigma.
- Mayor uso de los medios de comunicación para promover el uso de vías pacíficas en la resolución de conflictos al interior de la familia, además del rechazo al uso de la violencia o el maltrato en alguna de sus formas.
- Educar para comprender los factores de riesgo para de esa forma prevenir casos de abuso. Entre otros factores de riesgo encontramos; pobreza, aislamiento social y familiar, formar parte de grupos violentos, relaciones conflictivas, control económico por parte del hombre de la familia, ausencia de uno de los padres, adicción al alcohol o la drogas, mentalidad machista por parte del hombre, alto temperamento, celos, entre otros factores de riesgo.
- Ofrecer servicios de atención psicológica ambulantes que permiten una comunicación más directa con la comunidad con el fin de educar en valores familiares, detectar riesgos de violencia u ofrecer tratamiento psicológico a quienes ya han sido víctimas.
- Promover en la mujer un rol más protagónico en el interior del hogar. Enseñar que el papel de la mujer no es el clásico sino uno donde esta tiene derecho a un ambiente pacífico y cuenta con las mismas libertades que un hombre.
- Servicio psicológico para enseñar a los varones a controlar la ira.
- Creación de leyes que ofrezcan apoyo económico a personas que han sido víctimas de violencia familiar. Esto es importante pues muchas veces la violencia persiste y no se denuncia por culpa de la dependencia económica.
